Un viaje de Mallorca al mundo o del mundo a Mallorca, con Barbara Mesquida Mora.
Un viaje de Mallorca al mundo o del mundo a Mallorca, con Barbara Mesquida Mora.

Un viaje de Mallorca al mundo o del mundo a Mallorca, con Barbara Mesquida Mora.

Bàrbara Mesquida Mora es la cuarta generación de una familia dedicada al vino.

Versión en Español 🇪🇸

Hay muchos buenos productores de vino, que producen muy buenos vinos, pero la mayoría de las veces, lo que me atrae no es solo su filosofía de producción, sino su filosofia personal. Hoy, me gustaría presentarles a una súper mujer, dueña de una bodega muy famosa en un rincón de paraíso, en la perla de las Islas Baleares, es decir, Mallorca. Hoy nos acompaña Bárbara Mesquida Mora, dueña de la Bodega que lleva el mismo nombre, Mesquida Mora.

Bárbara es agradable, servicial y una gran enóloga, Enseguida se mostró dispuesta a querer hablar de sí misma y de su trabajo. Me encanta su filosofía que es la siguiente; “No puedo cambiar el mundo, pero sí podemos modelar las 20 hectáreas que habitamos y vivir de un modo más armónico y coherente”.

Bàrbara Estudia Filología Catalana en la Universitat de Barcelona. Al finalizar los estudios siente la llamada de la tierra y sigue los pasos de lo que, desde niña, había visto hacer en casa: vino. “Siempre tuve claro que quería regresar a Porreres”, recuerda. Crece entre viñedos, barricas y uvas y los años la han llevado a creer que solo existen las causalidades, no las casualidades. Se adentra en el mundo de la enología estudiando en la Escola Mercè Rossell de Espiells, en el Penedès, y amplía sus conocimientos a lo largo de los años. Primero con un Máster de Enología y después con cursos de especialización sobre elabora ción de vinos y agricultura, que la hacen más consciente del reto que tiene entre manos. Nunca dejará de cultivarse en el terreno de las letras, que tanto la apasionan. Vive en Sincronia y cree que nada ocurre de manera acciden tal. Acrollam es su patria. En 2012 emprende su proyecto enológico en Porreres, en un momento en el que no tenía ni Sòtil ni Trispol. Desde entonces habita y embellece un trozo de tierra en Porreres y palpita al ritmo de las estaciones y del ciclo natural del viñedo. Mesquida Mora es la unión de los dos apellidos familiares. Mesquida, la tradición. Mora, la tierra. En 2004, finalizados los estudios de Enología en Espiells, Bàrbara Mesquida se incorpora al proyecto familiar, pero la aventura en solitario empieza en 2012.

Mesquida Mora es una bodega familiar que forma parte del mosaico agrícola de Porreres, un pueblo dinámico y vivo con poco más de 5.000 habitantes situado en el Pla de Mallorca, en una tierra bañada por el agua salada y el sol del Mediterráneo. cultivados en biodinámica se extiende en 8 parcelas distintas entre los muni cipios de Porreres y Felanitx sobre un abanico de suelos calcáreos y arcillosos, o de call vermell, tierra característica de Mallorca. Las cepas tienen entre 2 y 70 años y son un escaparate realista de la diversidad de la isla: las variedades foráneas plantadas hace 40 años conviven con el rico patri monio autóctono con uvas de premsal, giró blanco, callet, mantonegro y gorgo llassa. 20 hectáreas de cultivo con una producción que no llega a las 90.000 botellas.

Mesquida Mora es una bodega artesa nal que permite al equipo conocer cada palmo de tierra que se cultiva en biodiná mica adaptada al Mediterráneo desde el año 2007. La viticultura es un diálogo con la natura leza: se siembran cubiertas vegetales, se aplican compuestos y preparados biodiná micos y se utilizan infusiones de plantas medicinales. En los últimos años se han redoblado los esfuerzos plantando árbo les, incrementando la biodiversidad. Los viñedos se dividen en 8 parcelas: Son Porquer, Els Monjos, Camí de Felanitx, Son Godai, Es Pou de Sa Carrera y Son Oliver, situadas en Porreres, y Son Vinater y Els Ermassos en Felanitx.

En Porreres dominan los suelos arcillosos y calcáreos, y algunos de textura franca que permiten al sistema radicu lar de las cepas desarrollase mejor. En Felanitx los suelos son más pobres, con menos materia orgánica, de modo que las cepas sufren al crecer sobre tierras de escaso grosor, a pocos metros de la roca madre. La diversidad de tierras de los dos municipios da distintos perfiles a los vinos, que se multiplican con el juego de variedades. La pluviometría en el Pla de Mallorca oscila entre los 400-500 mm, pero lo que es realmente significativo es el contraste térmico día-noche, que permite una maduración más lenta de las uvas a pesar de las sucesivas olas de calor y la sequía acumulada de los últimos años. Cabe destacar la importancia del embat, un viento que sopla de mar a tierra durante las horas de máxima insolación y a la inversa y con menor intensidad durante la noche. Es un viento que matiza las temperaturas y ocasionalmente favorece la formación de nubes, por lo que genera precipitaciones regulares.

Los vinos de Mesquida Mora se elaboran con una enología respetuosa y coherente, de mínima intervención. Las elaboraciones se realizan en su mayoría en depósitos de acero inoxidable o de madera. Para los blancos se trabaja con inox y crianza sobre lías, y en alguna ocasión con huevo de hormigón. Para los tintos, inox y barricas de 225 y 500 litros abiertas y bocoyes de 2.500 y 5.000 litros, en función de las variedades y las parcelas. También se prueba la vinifica ción en ánfora. La diversidad de suelos, varie dades y elaboraciones permite a Mesquida Mora ofrecer un amplio repertorio de vinos, con registros muy diversos, que muestran no solo el carácter del vino de la isla de Mallorca, sino también y particularmente la interpreta ción singular que se realiza en la bodega de Porreres. Un hilo los une a todos, la búsqueda de la expresión más pura de la fruta y el acento más fresco del Mediterráneo. “Me gusta que las botellas se acaben. El vino está ahí para bebé rselo, no para hablar de él”, dice Bàrbara Mesquida.

Un catálogo de 8 referencias donde se funden la identidad enológica de Mallorca y la autenticidad, la singularidad y el atrevimiento que supone elaborar vinos en Mesquida Mora. Por encima de todos los matices, los vinos respiran fres cura y fluidez, elegancia y profundidad. Sòtil (callet), Trispol (callet, syrah y cabernet sauvignon), Sincronia (tinto, blanco y rosado), Acrollam Blanc (prem sal y giró), Premsal des Camí de Felanitx y Terna (giró y premsal).

En Son Oliver, donde se encuentra la bodega, no solo se cultivan las vides y se elabora el vino, sino que también se va dibujando una granja y un huerto circular. Además, se ha destinado una parte de la tierra a crear un huerto social que cuenta con la colaboración de la Asociación de Productores Ecológicos (APAEMA) y el Ayuntamiento de Porreres. Familias en riesgo de exclusión y las escuelas del pueblo tienen acceso a los alimentos y pueden aprender a cultivar la tierra. “No puedo cambiar el mundo, pero sí pode mos modelar las 20 hectáreas que habita mos y vivir de un modo más armónico y coherente”, comenta Bàrbara Mesquida. “Es un espacio que se va creando con el tiempo, a base de reflexión. Me permite acabar el día tranquila y con la sensación de contribuir a dar valor al entorno”, añade.

 

A continuación, la entrevista;

Comenzamos la entrevista exclusiva, señoras y señores hoy con nosotros tengo el honor y el placer de presentarles a Bárbara Mesquida Mora.

Barbara ¿te gustaría presentarte brevemente?

BARBARA: ¡Un saludo a todos, encantado de conocerlos, me llamo Bàrbara Mesquida Mora, soy el alma de MESQUIDA MORA en Mallorca. Yo le doy el impulso pero es posible gracias a todo el equipo que me acompaña y a las persona que compran nuestros vinos. Sin unos y otros esto no sería posible.

MW: ¿Cuál es la historia y tradición de tu bodega y en qué territorio estamos ubicados?

BARBARA: Nací en Porreres, en el sur de Mallorca. Aquí he crecido. Soy 100% porrerenca y trabajos viñedos familiares de Porreres y de Felanitx, de donde es Joan, el padre de nuetsra hija. 

MW: ¿Cuáles son las cualidades distintivas de sus vinos?

BARBARA: Trabajamos 20 ha de viñedo en suelos muy diferentes y focalizados en variedades autóctonas aunque sin renunciar a las foráneas que hace más de 45 años plantaron mis padres. Des de 2007 trabajamos en agricultura biodinámica, hemos estado certificados por Demeter pero ahora no lo estamos, Invertimos esta cantidad de dinero en crear biodiversidad, en plantar árboles y  seguimos certificados en ecológico por el Consell Balear der l’Agricultura Ecològica. Buscamos vinos frescos y que muestren la cara más amable del Mediterráneo, renunciando a vinos de mucha extracción y grado alcohólico elevado. Vinos salinos en los que se aprecia el carácter calcáreo de algunas de nuestras parcelas. 

MW: ¿De qué viñedos proceden sus uvas y qué tipo de terroir encontramos?

BARBARA: Trabajamos con 8 parcelas distribuidas por la geografia de Felanitx y Porreres. Mientras en Porreres predominan los suelos calcáreos en FElanitx tenemos “call vermell” un suelo muy evolucionado, rico en hierro y pobre en MO. 

MW: ¿Qué variedades de uva cultivas y cuáles son tus favoritas?

BARBARA: Trabajamos con premsal, giró ros, chardonnay, callet, gorgollassa, mantonegro, monastrell, shiraz, merlot… tenemos bastante diversidad.. son muchos años de experimentación y al final se trata de encajar todas las piezas del puzzle. 

MW: ¿Qué factores ambientales influyen en la calidad de sus vinos?

BARBARA: Estamos teniendo cada vez unos años climáticos de más contraste, de lluvias menos distribuidas, con episodios intensos de llúvia y largos periodos de sequía, con temperaturas altas durante la maduración… buscar la parte fresca de los vinos  en años de tanto calor no es tarea fácil. 

MW: ¿Adoptas prácticas de agricultura sostenible y orgánica?

BARBARA: Si, trabajamos en biodinámica

MW: ¿Cómo se equilibra la tradición y la innovación en la producción de vino?

BARBARA: Los equilibrios son siempre complicados. Para mi lo importante es que los pasos que damos sean lo más coherente posibles. La innovación nos permite revisar procesos y ajustar  parámetros. Trabajar con coherencia medioambiental es fundamental para dejar unas tierras más sanas y saludables a las próximas generaciones. 

MW: ¿Cuáles son los mayores retos a los que te enfrentas como productor de vino?

BARBARA: La resiliencia climática es nuestro mayor reto y el convencer a las nuevas generaciones que el vino no es sólo una bebida es cultura, es territorio, es paisaje.

MW: Si eliges, ¿cuáles son las barricas que utilizas para envejecer los vinos? ¿Y qué métodos de refinamiento utiliza?

BARBARA: Depende del año, del vino no tengo ninguna receta ni poción mágica cada vez menos paso en barrica o de más usos quiero que se sienta el vino la madera sólo tiene que acompañar. 

MW: ¿Cuáles son sus expectativas para el futuro de su bodega?

BARBARA: Apuesto por un crecimiento orgánico qualitativo. hacerlo cada vez mejor. Mantener las hectáreas que tenemos. No se trata de crecer sino de ir replantando, manteniendo, plantando árboles en medio de las viñas… conocer mejor nuestras tierras para acompañar a la naturaleza. Observar y aprender. 

MW: ¿Vinos premiados o reconocidos a nivel nacional o internacional? ¿Qué opinas de los premios oficiales a los vinos?

BARBARA: No presento vinos a premios des de hace muchos años. 

MW: ¿Cómo gestionas las tendencias y gustos en la bodega con la evolución de los gustos de los consumidores?

BARBARA: Todos somos consumidores y al final vas afinando los vinos en función de lo que te gusta y tiene sentido con tu manera de hacer, sentir, pensar y beber.

MW: ¿Cuál es tu filosofía personal sobre la elaboración de tus vinos?

BARBARA: Mínima interveción posible. Vinos hechos des del corazón pero con cabeza. 

MW: ¿Hay algún vino por encima de todos al que estés especialmente apegado?

BARBARA: A todos les prestamos la misma atención y todos son queridos, son el fruto de nuestro esfuerzo y dedicación

MW: Redes sociales y vino, ¿cuánto influye el paso de vuestros productos por los canales sociales?

BARBARA: Me gusta estar persente en redes para visibilizar lo que hacemos pero no soy ordenada con esto y sólo publico cuando me apetece no hay ninguna estrategia si tengo algo que contar lo hago sino estoy callada algunos días.

MW: Vino natural, ¿tendencia? ¿O conciencia hacia un mundo más sostenible?

BARBARA: Empiezo a estar cansada de etiquetas, de nombres para identificar cosas… para mi hay que trabajar con consciencia medioamental. Nuestro futuro es verde o no es futuro. El vino para mi en sí no es natural… hay intervención humana… hemos domesticado vides silvestres, el vino necesita de la acción humana para que sea posible… hay que trabajar la viña, fermentar los mostos… natural sería algo que pasa por si sólo… para que una uva se transforme en mosto necesita acción humana… por esto la etiqueta de natural no la acabo de ver… 

MW: Por último, tus etiquetas y los nombres de tus  vinos, ¿queréis contarnos el significado de los nombres de los vinos y de dónde proceden las etiquetas? ¿Y también solo te dedicas a la producción de vino u otros productos? Si es así, ¿cuáles?

BARBARA: Todos los vinos tienen su razón de ser y su nombre tiene una explicación, cada uno de ellos. En el web www.mesquidamora.com tienes todas las fichas y los podrás leer. También en el dossier adjunto. 

MW: Y en el final, lo que te impulsó a aceptar ser entrevistado por Mister Wine.

BARBARA: Me gusta contestar a la gente que se interesa por mi trabajo. Me gusta contestar cualquier correo que recibo, des de una oferta de un producto hasta alguien que manda un currículum. A mi me gusta que la gente me conteste.  Sólo faltaría no ser agradecida con la gente que da difusión de manera altruista a tu trabajo. 

 

Hemos llegado al final de esta hermosa entrevista, agradezco a Barbara por su grande disponibilidad. La invitación sigue siendo la misma, que si te encuentras de paso a visitar la Bodegas Mesquida Mora, te recomiendo que digas que te envía Mister Wine.

BARBARA: Gracias nuevamente Giovanni por la invitación, fue una charla muy agradable. Un saludo a todos, os esperamos en Mallorca.

 

Entrevista Exclusiva de Mister Wine – Giovanni Scapolatiello – Sommelier Ais Italia.

Versione Italiana 🇮🇹

Ci sono molti buoni produttori di vino, che producono vini molto buoni, ma la maggior parte delle volte, ciò che mi attrae non è solo la loro filosofia di produzione, ma la loro filosofia personale. Oggi vorrei presentarvi una super donna, proprietaria di una famosissima cantina in un angolo di paradiso, perla delle Isole Baleari, ovvero Maiorca. Oggi ci raggiunge Bárbara Mesquida Mora, proprietaria dell’omonima cantina, Mesquida Mora.

Barbara è simpatica, disponibile e una grande enologa, si è sentita subito disponibile a voler parlare di sé e del suo lavoro. Amo la sua filosofia, che è la seguente; “Non posso cambiare il mondo, ma possiamo modellare i 20 ettari che abitiamo e vivendo in modo più armonioso e coerente”.

Bàrbara ha studiato filologia catalana all’Università di Barcellona. Al termine degli studi, ha sentito il richiamo della terra e ha seguito le orme di quello che, fin da bambina, aveva visto fare in casa: il vino. “Mi è sempre stato chiaro che volevo tornare a Porreres”, ricorda. Cresce tra vigneti, botti e uva e gli anni l’hanno portata a credere che esistano solo le casualità, non le coincidenze. È entrato nel mondo dell’enologia studiando alla Escola Mercè Rossell de Espiells, nel Penedès, e ha ampliato le sue conoscenze nel corso degli anni. Prima con un Master in Enologia e poi con corsi di specializzazione in enologia e agricoltura, che la rendono più consapevole della sfida che si presenta. Non smetterà mai di coltivare se stessa nel campo delle lettere, di cui è così appassionata. Vive nella Sincronicità e crede che nulla accada in modo così accidentale. Acrollam è la sua patria. Nel 2012 ha intrapreso il suo progetto enologico a Porreres, in un momento in cui non aveva né Sòtil né Trispol. Da allora ha abitato e abbellito un pezzo di terra a Porreres e pulsa al ritmo delle stagioni e del ciclo naturale del vigneto. Mesquida Mora è l’unione dei due cognomi di famiglia. Mesquida, tradizione. Mora, la terra. Nel 2004, dopo aver terminato gli studi in Enologia a Espiells, Bàrbara Mesquida si è unita al progetto di famiglia, ma l’avventura in solitaria è iniziata nel 2012.

Mesquida Mora è un’azienda vinicola a conduzione familiare che fa parte del mosaico agricolo di Porreres, una cittadina dinamica e vivace con poco più di 5.000 abitanti situata nel Pla de Mallorca, in una terra bagnata da acqua salata e dal sole del Mediterraneo. coltivato in biodinamica, si estende su 8 diversi appezzamenti tra i comuni di Porreres e Felanitx su una serie di terreni calcarei e argillosi, o chiamati vermell, una terra caratteristica di Maiorca. Le viti hanno un’età compresa tra i 2 e i 70 anni e sono una vetrina realistica della diversità dell’isola: le varietà straniere piantate 40 anni fa convivono con il ricco patrimonio autoctono con uve di Premsal, Giró Blanco, Callet, Mantonegro e Gorgo Llassa. 20 ettari di coltivazione con una produzione che non raggiunge le 90.000 bottiglie.

Mesquida Mora è un’azienda vinicola che permette al team di conoscere ogni centimetro di terra che è stata coltivata in biodinamica adattata al Mediterraneo dal 2007. La viticoltura è un dialogo con la natura: si piantano coperture vegetali, si applicano composti e preparati biodinamici e si utilizzano infusi di piante medicinali. Negli ultimi anni sono stati raddoppiati gli sforzi per piantare alberi, aumentando la biodiversità. I vigneti sono divisi in 8 appezzamenti: Son Porquer, Els Monjos, Camí de Felanitx, Son Godai, Es Pou de Sa Carrera e Son Oliver, situati a Porreres, e Son Vinater e Els Ermassos a Felanitx.

A Porreres dominano i terreni argillosi e calcarei, alcuni dei quali hanno una tessitura argillosa che permette all’apparato radicale delle viti di svilupparsi meglio. A Felanitx i terreni sono più poveri, con meno sostanza organica, per cui le viti soffrono quando crescono su terreni sottili, a pochi metri dal substrato roccioso. La diversità dei terreni dei due comuni conferisce profili diversi ai vini, che si moltiplicano con il gioco delle varietà. Le precipitazioni nella Pla de Mallorca oscillano tra i 400-500 mm, ma ciò che è davvero significativo è il contrasto termico giorno-notte, che permette una maturazione più lenta delle uve nonostante le successive ondate di calore e la siccità accumulata negli ultimi anni. Vale la pena notare l’importanza dell’embat, un vento che soffia dal mare alla terra durante le ore di massimo soleggiamento e viceversa e con minore intensità durante la notte. È un vento che sfuma le temperature e occasionalmente favorisce la formazione di nuvole, quindi genera piogge regolari.

I vini Mesquida Mora sono realizzati con un’enologia rispettosa e coerente, con un intervento minimo. La lavorazione viene effettuata per lo più in vasche di acciaio inox o legno. Per i bianchi, lavorano con acciaio inox e affinamento sui lieviti, e talvolta con uovo di cemento. Per rossi, acciaio inox e botti da 225 e 500 litri aperte e bocoye da 2.500 e 5.000 litri, a seconda delle varietà e degli appezzamenti. Si degusta anche la vinificazione in anfora. La diversità dei suoli, delle varietà e delle elaborazioni permette a Mesquida Mora di offrire un ampio repertorio di vini, con registri molto diversi, che mostrano non solo il carattere del vino dell’isola di Maiorca, ma anche e soprattutto l’interpretazione unica che viene effettuata nella cantina Porreres. Un filo che li unisce tutti, la ricerca dell’espressione più pura del frutto e dell’accento più fresco del Mediterraneo. “Mi piace che le bottiglie finiscano. Il vino è lì per fare il bambino, non per parlarne”, dice Bàrbara Mesquida.

Un catalogo di 8 referenze in cui l’identità enologica di Maiorca si fonde con l’autenticità, l’unicità e l’audacia della produzione di vini a Mesquida Mora. Al di sopra di tutte le sfumature, i vini respirano freschezza e fluidità, eleganza e profondità. Sòtil (Callet), Trispol (Callet, Syrah e Cabernet Sauvignon), Sincronia (rosso, bianco e rosato), Acrollam Blanc (prem sal e giró), Premsal des Camí de Felanitx e Terna (giró e premsal).

A Son Oliver, dove si trova la cantina, non solo si coltivano le viti e si produce il vino, ma si stanno anche disegnando un’azienda agricola e un frutteto circolare. Inoltre, parte del terreno è stato destinato alla creazione di un orto sociale che ha la collaborazione dell’Associazione dei Produttori Biologici (APAEMA) e del Comune di Porreres. Le famiglie a rischio di esclusione e le scuole dei villaggi hanno accesso al cibo e possono imparare a coltivare la terra. “Non posso cambiare il mondo, ma possiamo modellare i 20 ettari che abitiamo e viviamo in modo più armonioso e coerente”, afferma Bàrbara Mesquida. “È uno spazio che si crea nel tempo, basato sulla riflessione. Mi permette di concludere la giornata con calma e con la sensazione di contribuire a dare valore all’ambiente”, aggiunge.

Di seguito l’intervista;

Iniziamo l’intervista esclusiva, signore e signori, oggi con noi ho l’onore e il piacere di presentarvi Bárbara Mesquida Mora.

Barbara, ti va di presentarti brevemente?

BARBARA: Un saluto a tutti, piacere di conoscervi, mi chiamo Bàrbara Mesquida Mora, sono l’anima di MESQUIDA MORA a Maiorca. Gli do l’impulso ma è possibile grazie a tutto il team che mi accompagna e alle persone che acquistano i nostri vini. Senza l’uno e l’altro, questo non sarebbe possibile.

MW: Qual è la storia e la tradizione della vostra cantina e in quale territorio ci troviamo?

BARBARA: Sono nata a Porreres, nel sud di Maiorca. Sono cresciuto qui. Sono 100% Porrerenca e lavoro nei vigneti di famiglia a Porreres e Felanitx, da dove proviene Joan, il padre di nostra figlia.

MW: Quali sono le qualità distintive dei vostri vini?

BARBARA: Lavoriamo 20 ettari di vigneto in terreni molto diversi tra loro e puntiamo su varietà autoctone, pur senza rinunciare alle varietà straniere che i miei genitori hanno piantato più di 45 anni fa. Dal 2007 lavoriamo nell’agricoltura biodinamica, siamo stati certificati da Demeter ma ora non lo siamo più, investiamo questa somma di denaro nella creazione di biodiversità, nella piantumazione di alberi e continuiamo ad essere certificati biologici dal Consiglio dell’Agricoltura Ecologica delle Baleari. Cerchiamo vini freschi che mostrino il lato più amichevole del Mediterraneo, rinunciando a vini con molta estrazione e un’alta gradazione alcolica. Vini salini in cui si può apprezzare il carattere calcareo di alcuni dei nostri appezzamenti.

MW: Da quali vigneti provengono le vostre uve e che tipo di terroir troviamo?

BARBARA: Lavoriamo con 8 appezzamenti distribuiti in tutta la geografia di Felanitx e Porreres. Mentre a Porreres predominano i terreni calcarei, a Felanitx abbiamo “chiamato vermell” un terreno molto evoluto, ricco di ferro e povero di OM.

MW: Quali vitigni coltivi e quali sono i tuoi preferiti?

BARBARA: Lavoriamo con premsal, giró ros, chardonnay, callet, gorgollassa, mantonegro, monastrell, shiraz, merlot… Abbiamo molta diversità. Ci sono molti anni di sperimentazione e alla fine si tratta di mettere insieme tutti i pezzi del puzzle.

MW: Quali fattori ambientali influenzano la qualità dei vostri vini?

BARBARA: Stiamo avendo annate climatiche sempre più contrastanti, con precipitazioni meno distribuite, con episodi di pioggia intensi e lunghi periodi di siccità, con temperature elevate durante la maturazione. Cercare la parte fresca dei vini in annate così calde non è un’impresa facile.

MW: Adottate pratiche di agricoltura sostenibile e biologica?

BARBARA: Sì, lavoriamo nel campo della biodinamica.

MW: Come si concilia tradizione e innovazione nella produzione vinicola?

BARBARA: Gli equilibri sono sempre complicati. Per me, l’importante è che i passi che facciamo siano il più coerenti possibile. L’innovazione ci permette di rivedere i processi e regolare i parametri. Lavorare con coerenza ambientale è essenziale per lasciare terre sempre più sane alle prossime generazioni.

MW: Quali sono le sfide più grandi che devi affrontare come produttore di vino?

BARBARA: La resilienza climatica è la nostra sfida più grande e convincere le nuove generazioni che il vino non è solo una bevanda. È cultura, è territorio, è paesaggio.

MW: Se scegli, quali sono le botti che usi per invecchiare i vini? E quali metodi di affinamento?

BARBARA: Dipende dall’annata, dal vino. Non ho nessuna ricetta o pozione magica, sempre meno tempo in botte o più usi. Voglio che il vino si senta. Il legno non deve far altro che accompagnare.

MW: Quali sono le tue aspettative per il futuro della tua cantina?

BARBARA: Scommetto sulla crescita organica qualitativa. per farlo sempre meglio. Mantenere gli ettari che abbiamo. Non si tratta di crescere ma di reimpiantare, mantenere, piantare alberi in mezzo ai vigneti per conoscere meglio le nostre terre per accompagnare la natura. Osservare e imparare.

MW: Vini che sono stati premiati o riconosciuti a livello nazionale o internazionale? Cosa ne pensi dei premi ufficiali del vino?

BARBARA: Sono molti anni che non presento i vini ai premi.

MW: Come gestisci le tendenze e i gusti in cantina con l’evoluzione dei gusti dei consumatori?

BARBARA: Siamo tutti consumatori e alla fine si affinano i vini in base a ciò che ci piace e a ciò che ha senso con il vostro modo di fare, sentire, pensare e bere.

MW: Qual è la tua filosofia personale sulla produzione dei tuoi vini?

BARBARA: Intervento minimo possibile. Vini fatti con il cuore ma con la testa.

MW: C’è un vino a cui sei particolarmente legato?

BARBARA: A tutti loro prestiamo la stessa attenzione e sono tutti amati, sono il frutto del nostro impegno e della nostra dedizione.

MW: Social network e vino, quanto influenza il passaggio dei vostri prodotti attraverso i canali social?

BARBARA: Mi piace essere sui social media per rendere visibile quello che facciamo ma non sono in ordine su questo e pubblico solo quando ne ho voglia. Non c’è strategia se ho qualcosa da raccontare lo faccio se non sto zitto per qualche giorno.

MW: Vino naturale, tendenza? O consapevolezza verso un mondo più sostenibile?

BARBARA: Sto cominciando a stancarmi delle etichette, dei nomi per identificare le cose. Per me bisogna lavorare con consapevolezza ambientale. Il nostro futuro è verde o non è futuro. Il vino per me non è naturale c’è l’intervento umano. Abbiamo addomesticato le viti selvatiche, il vino ha bisogno dell’azione dell’uomo per renderlo possibile bisogna lavorare la vigna, fermentare i mosti naturale sarebbe qualcosa che accade da solo. Perché l’uva si trasformi in mosto, ha bisogno dell’azione umana ecco perché non ho visto l’etichetta naturale.

MW: Infine, le tue etichette e i nomi dei tuoi vini, vuoi dirci il significato dei nomi dei vini e da dove provengono le etichette? E anche tu ti dedichi solo alla produzione di vino o di altri prodotti? Se sì, quali?

BARBARA: Tutti i vini hanno la loro ragione d’essere e il loro nome ha una spiegazione, ognuno di loro. Sul sito web devi www.mesquidamora.com tutti i file e puoi leggerli. Anche nel dossier allegato.

MW: E alla fine, cosa ti ha spinto ad accettare di essere intervistato da Mister Wine.

BARBARA: Mi piace rispondere alle persone che sono interessate al mio lavoro. Mi piace rispondere a qualsiasi e-mail che ricevo, da un’offerta di prodotto a qualcuno che invia un curriculum. Mi piace che le persone mi rispondano. Basterebbe solo essere grati alle persone che  come te diffondono il proprio lavoro.

Siamo giunti alla fine di questa bellissima intervista, ringrazio Barbara per la sua grande disponibilità. L’invito rimane lo stesso, che se siete di passaggio per visitare le Cantine Mesquida Mora, vi consiglio di dire che vi manda Mister Wine.

BARBARA: Grazie ancora Giovanni per l’invito, è stata una chiacchierata molto bella. Un saluto a tutti, vi aspetto a Maiorca.

Articolo a cura di Mister Wine – Giovanni Scapolatiello – Sommelier Ais Italia

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